Foto: Less Trends, More Sustainability: 2018 Fashion Industry Statement

Less Trends, More Sustainability: 2018 Fashion Industry Statement

En los últimos años, mucho se he hablado sobre la necesaria migración de la industria de la moda hacía un modelo sustentable, sin embargo esta es una transición que toma tiempo y sobre todo recursos financieros que no todos los países involucrados en la industria textil pueden cubrir debido a diversas razones.

En México de acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria del Vestido (CANAIVE), la industria de la moda está integrada por 20 mil empresas, de las cuales cerca de mil 200 se han incorporado al mundo de la industria textil sustentable; lo que indica que este es un tema que se a ha ido desarrollando poco a poco a través de empresas de textiles, marcas de moda, productores de materia prima e investigadores que buscan en este modelo el éxito empresarial y contribuir a la concientización de  producción y consumo de moda nacional el cual asciende a 251 billones de pesos anuales.

Dentro de las marcas de ropa que siguen esta línea sustentable, está Carla Fernández, misma que en 2013 fue galardonada en Amsterdam con el Premio “Prince Clause”, el cual reconoce artistas cuyas acciones culturales tienen un impacto positivo en el desarrollo de sus comunidades; al trabajar con artesanos que se especializan en textiles hechos a mano y en técnicas indígenas, lo que aporta a preservar estas técnicas ancestrales y a las personas que colaboran con ella. La ética en la industria de la moda es también un ejercicio de sustentabilidad.

En cuanto a la investigación, un ejemplo es la empresa Nantech, creada por Biotecnólogos egresados del IPN en Guanajuato, la cual desarrolla enzimas que descomponen orgánicamente los desechos producidos por las fábricas textiles como los 120 mil litros de agua que se requieren para producir una tonelada de fibras que contienen residuos altamente tóxicos. Este proyecto se encuentra aún en vías de desarrollo, pero se planea crear a principios de este año una planta de cultivo piloto, con la cual se espera de primera instancia, colaborar con la industria textil pero también es aplicable a las industrias farmacéutica, alimenticia, de detergentes y cerveza.

Dentro de la materia prima, empresas como Be Bamboo y Cöko han comenzado a utilizar el bambú como base para elaborar sábanas, ropa, termos y otros objetos como memorias portátiles. Una de las principales ventajas de estos productos es que son biodegradables, al final de su ciclo de vida se puede enterrar en compostas y en cinco años pueden ser degradadas en su totalidad.  México cuenta con la oportunidad de ser en un futuro líder mundial en producción de bambú y utilizarlo para crear una industria de moda competitiva y plenamente sustentable, ya que las condiciones de clima y suelo son favorables para la reproducción de esta planta.

Trabajar en modelos que garanticen la sostenibilidad de la industria de la moda nacional,  es asegurar su crecimiento como importante eje económico, por que al contar con una industria social y ambientalmente responsable la competitividad  ante el mercado internacional será no sólo a niveles de diseño, también se reconocerá la innovación y la practicidad de todos los procesos que involucran esta industria y sus actores.

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#BeIndustry

Andrea Villegas